{"id":433,"date":"2024-11-25T23:13:45","date_gmt":"2024-11-25T22:13:45","guid":{"rendered":"https:\/\/luis-paraiso.art\/?p=433"},"modified":"2024-12-16T08:43:35","modified_gmt":"2024-12-16T07:43:35","slug":"quetzaltenango-barrio-la-cumbre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luis-paraiso.art\/?p=433","title":{"rendered":"Barrio La Cumbre, Quetzaltenango"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size\"><strong>Concepto de ciudad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>(\u2026\u2026..)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Una ciudad es un inmenso coraz\u00f3n consternado<br>donde la sangre colectiva circula lentamente,<br>irregular, insomne, vestida de tel\u00e9fonos,<br>de mujeres derrotadas, de poetas frustrados,<br>de victoriosos mercaderes, de genios an\u00f3nimos,<br>de pol\u00edticos que digieren f\u00e1cilmente la palabra \u00ab\u00a0democracia\u00a0\u00bb<br>y obreros indigestos con la misma palabra&#8230;!<br>Pero tambi\u00e9n en ella vive perpetuamente<br>una conciencia humana<br>equilibrada y<br>justa.<br><br>Una ciudad es un ansioso monumento a la esperanza,<br>una ecuaci\u00f3n mult\u00e1nime de lucha,<br>una constante manifestaci\u00f3n de esfuerzos generales<br>y una concreta prueba de que el hombre no ha muerto.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>(\u2026\u2026.)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Werner Ovalle Lopez<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"484\" height=\"213\" src=\"http:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/uno.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-228\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/uno.jpg 484w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/uno-300x132.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 484px) 100vw, 484px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Es profundamente conmovedor observar el sufrimiento de los ni\u00f1os que son arrancados de su infancia, de esos paisajes que sol\u00edan llenar sus ojos de asombro y de los sonidos que los arrullaban en sus noches de insomnio. En mi memoria resuena el eco de la selva que me acompa\u00f1aba en mis noches, mientras me cuestionaba sobre el rumbo que tomar\u00eda nuestro destino, atrapado en un vaiv\u00e9n de incertidumbre y anhelos. Esta experiencia, que comparto con ustedes, se remonta a hace aproximadamente 65 a\u00f1os, cuando mi padre, un m\u00fasico, se traslad\u00f3 a Quetzaltenango en busca de trabajo, dejando a mi madre y a sus cinco hijos, incluida una hermanita reci\u00e9n nacida, en la costa, esperando que el destino nos revelara su plan.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"480\" height=\"333\" src=\"http:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/hermanos-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-429\" style=\"width:402px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/hermanos-2.jpg 480w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/hermanos-2-300x208.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Recuerdo con tristeza aquellos a\u00f1os en los que nos sent\u00edamos como el jud\u00edo errante, condenados a vagar sin un hogar fijo, de alquiler en alquiler, sin poder encontrar un lugar al que realmente pudi\u00e9ramos llamar nuestro. La p\u00e9rdida de mis hermanos, Francisco y Matilde, quienes fallecieron siendo apenas unos beb\u00e9s, dej\u00f3 una huella imborrable en mi coraz\u00f3n. Su ausencia se siente como un eco doloroso en mi vida, un recordatorio constante de lo ef\u00edmero de la existencia y de c\u00f3mo, en medio de la b\u00fasqueda de un futuro, a veces se pierde lo m\u00e1s valioso: la familia y la inocencia de la infancia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Recuerdo aquel d\u00eda en que abandonamos la costa, un momento que se siente tan distante y, a la vez, tan presente en mi memoria. Mi padre lleg\u00f3 conduciendo un cami\u00f3n, su rostro reflejaba una mezcla de determinaci\u00f3n y nostalgia, y con su voz firme nos anunci\u00f3 que era el momento de partir. La emoci\u00f3n me invadi\u00f3, un torrente de sentimientos que me llev\u00f3 a ayudar a cargar todo lo que pudimos en el veh\u00edculo, sin ser conscientes de que nuestro destino era Quetzaltenango, en un noviembre que promet\u00eda ser fr\u00edo y desafiante. Vest\u00eda unos pantalones cortos de un azul intenso y una camisa blanca a cuadros, que parec\u00eda un eco de la calidez del lugar que dej\u00e1bamos atr\u00e1s. Al llegar, alrededor de las tres de la tarde, nos dirigimos a una casa que mi padre hab\u00eda alquilado en el barrio \u201cSan Sebasti\u00e1n\u201d, ya estaba el parque Bolivar, un rinc\u00f3n que pronto se transformar\u00eda en nuestro nuevo hogar, aunque a\u00fan no lo sab\u00edamos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Proven\u00edamos de un clima c\u00e1lido, donde el sol acariciaba la piel y las noches eran suaves, y jam\u00e1s imaginamos el crudo fr\u00edo que nos aguardaba en noviembre. Las ma\u00f1anas eran un espect\u00e1culo de escarcha, un manto helado que se aferraba a las hojas de los \u00e1rboles, record\u00e1ndonos que est\u00e1bamos en un lugar diferente, donde el aire era m\u00e1s fresco y la vida parec\u00eda moverse a un ritmo distinto. Con el tiempo, nos mudamos al \u201cBarrio La Democracia\u201d, un lugar que se encontraba cerca del hospital y del \u201cEstadio de futbol\u201d. Cada mudanza era un cap\u00edtulo nuevo, una b\u00fasqueda de estabilidad en un entorno que a\u00fan nos resultaba extra\u00f1o.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"http:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/P1050433-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-430\" style=\"width:501px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/P1050433-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/P1050433-300x225.jpg 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/P1050433-768x576.jpg 768w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/P1050433.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Finalmente, encontramos nuestro lugar en \u201cBarrio La Cumbre\u201d, un barrio que se alzaba sobre la ciudad, donde los caminos se entrelazaban en un vaiv\u00e9n constante, como la empinada \u201cCuesta del chucho\u201d, que nos ofrec\u00eda vistas de un valle que hab\u00eda sido testigo de la historia y la lucha del pueblo K&rsquo;iche&rsquo; contra el invasor espa\u00f1ol.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/pruebas-313.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-446\" style=\"width:456px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/pruebas-313.jpg 1024w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/pruebas-313-300x225.jpg 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/pruebas-313-768x576.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Digital Camera<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Desde lo alto de aquella cima, el horizonte se desplegaba ante nuestros ojos como un vasto lienzo que narraba esas historias de coraje y tenacidad. El valle, con su calma envolvente, hab\u00eda sido testigo silencioso de innumerables enfrentamientos, de luchas que dejaron huella en la memoria de una naci\u00f3n que, a pesar de las dificultades, jam\u00e1s se rindi\u00f3 en su b\u00fasqueda de libertad. En cada rinc\u00f3n de ese paisaje, se respiraba la esencia de aquellos que hab\u00edan luchado y ca\u00eddo, dejando un legado imborrable en la tierra que pis\u00e1bamos.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"641\" src=\"http:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/1-xela-1024x641.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-216\" style=\"width:548px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/1-xela-1024x641.png 1024w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/1-xela-300x188.png 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/1-xela-768x481.png 768w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/1-xela.png 1322w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Al dirigir la mirada hacia el horizonte, se pod\u00edan distinguir varios cerros que delineaban la geograf\u00eda de esta tierra delos altos. Las antiguas casas de estilo europeo, con su elegancia nost\u00e1lgica, contrastaban con las calles cubiertas de una arena blanca y un sholco empedrado que evocaban la imagen de un pasado glorioso, cuando la \u00e9poca de Rafael Carrera permit\u00eda el tr\u00e1nsito de carruajes tirados por caballos. Las puertas altas de esas viejas construcciones parec\u00edan susurrar historias de tiempos pasados, cuando la vida se mov\u00eda a un ritmo diferente, marcado por el sonido de las ruedas sobre el emborregado suelo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-style-default\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1164\" height=\"848\" data-id=\"223\" src=\"http:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/3-xela.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-223\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/3-xela.png 1164w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/3-xela-300x219.png 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/3-xela-1024x746.png 1024w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/3-xela-768x560.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1164px) 100vw, 1164px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p><strong>En una de esas casas, naci\u00f3 Jacobo Arbenz, un hombre cuyo destino se entrelaz\u00f3 con el de mi amigo Jaime D\u00edaz Rozzotto en el contexto de la revoluci\u00f3n. La historia de Arbenz es un reflejo de las esperanzas y desilusiones de un pueblo que anhelaba el cambio, y su vida se convirti\u00f3 en un s\u00edmbolo de la lucha por la justicia y la equidad. En cada paso que se daba por esas calles, se sent\u00eda la presencia de aquellos que, como \u00e9l, hab\u00edan so\u00f1ado con un futuro mejor, dejando una huella indeleble en la memoria colectiva de una naci\u00f3n que sigue buscando su camino. Por ejemplo los hermanos Ixcaragu\u00e0 de Le\u00f3n quienes fueron compa\u00f1eros de Arbenz en la revoluci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"http:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/S7302865-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-237\" style=\"width:593px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/S7302865-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/S7302865-300x225.jpg 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/S7302865-768x576.jpg 768w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/S7302865-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/S7302865-2048x1536.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>En la cima, si nos dirigimos hacia la derecha, encontramos la tienda conocida como \u201cLa Cumbre\u201d, un establecimiento que pertenec\u00eda a un hombre apodado \u201cG\u00fcicho Pisto\u201d. Este hombre ten\u00eda tres hijos: Jorgito, el 2do hijo, quien vivi\u00f3 toda su vida en soledad, siempre vestido con un traje gris claro y una camisa blanca. Se dice que la religi\u00f3n cat\u00f3lica lo hab\u00eda atrapado en sus redes, y lo mantuvo alejado de las tentaciones del mundo. El 1er hijo es casi un fantasma en la memoria del barrio; los ancianos afirman que se march\u00f3 al norte en busca de mejores oportunidades, pero yo nunca tuve la fortuna de cruzarme con \u00e9l. La 3era es una ni\u00f1a la \u00fanica hija, Chavela, era fruto de un amor furtivo entre don G\u00fcicho y una joven de belleza silenciosa, a quien rara vez se le escuchaba hablar, salvo en contadas ocasiones con don V\u00edctor o do\u00f1a Adela Ronquillo, quienes viv\u00edan en casas contiguas sobre la \u201cCalle C\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>P ara alcanzar la cumbre, partiendo del antiguo palacio de justicia en la novena avenida, nos adentramos en el territorio de los sastres, los Chuvacs, uno de ellos don \u201c Peter Taylor\u201d y la casa que sigue es la de Don Reynaldo de Le\u00f3n, un andinista de Quetzaltenango que formaba parte del \u201cClub andino los cuervos\u201d. Este lugar, impregnado de historias y recuerdos, se convierte en un punto de encuentro para aquellos que buscan la aventura y la conexi\u00f3n con la naturaleza de los Andes verdes. La figura de Don Reynaldo, con su esp\u00edritu indomable, resuena en cada rinc\u00f3n, record\u00e1ndonos que la vida es un viaje lleno de desaf\u00edos y descubrimientos.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"591\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Reynaldo-1024x591.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-435\" style=\"width:566px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Reynaldo-1024x591.png 1024w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Reynaldo-300x173.png 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Reynaldo-768x444.png 768w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Reynaldo.png 1181w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Si ascendemos por el \u201c Diagonal 4\u201d, la primera casa que encontramos es la de los Tucush, un lugar que guarda la memoria de la primera panader\u00eda del cant\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"678\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/DSC_9221-1024x678.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-441\" style=\"width:433px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/DSC_9221-1024x678.jpg 1024w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/DSC_9221-300x199.jpg 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/DSC_9221-768x509.jpg 768w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/DSC_9221.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Digital Camera<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>M\u00e1s arriba, a la izquierda, se encuentra la casa de Mart\u00edn S\u00e1nchez, un hombre que ha dejado un gran recuerdo en mi memoria. Fue uno de los primeros en tomar las riendas de su destino, aventur\u00e1ndose como indocumentado hacia los Estados Unidos. A pesar de haber regresado a Quetzaltenango y haber encontrado cierta felicidad, s\u00e9 que en su interior persiste un anhelo por el norte, una nostalgia que lo acompa\u00f1a desde su juventud, record\u00e1ndose del destierro que vivi\u00f3 en su b\u00fasqueda de un futuro mejor.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"678\" src=\"http:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/seis-1024x678.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-234\" style=\"width:599px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/seis-1024x678.jpg 1024w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/seis-300x199.jpg 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/seis-768x509.jpg 768w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/seis-1536x1017.jpg 1536w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/seis.jpg 1972w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>La casa de Mart\u00edn guarda un secreto fascinante en su historia, pues antes de que los S\u00e1nchez la habitaran, fue el hogar de la tribu de los \u00ab\u00a0gliptodontes\u00a0\u00bb, esos enormes armadillos que vagaron por estas tierras hace aproximadamente quince mil a\u00f1os. Un d\u00eda haciendo trabajos de terrazas en un golpe de tractor descubrieron este f\u00f3sil. Este rinc\u00f3n del pasado se siente impregnado de una nostalgia profunda, como si los ecos de aquellos tiempos remotos a\u00fan resonaran en las paredes, record\u00e1ndonos la fragilidad de la existencia y la inevitable transformaci\u00f3n del mundo a lo largo de los siglos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A medida que proseguimos nuestro ascenso sobre el diagonal, nos topamos con la morada de Otto Estrada, un hombre que ha dejado una marca imborrable en la comunidad al establecer una escuela y un estudio de pintura, convirti\u00e9ndose por su talento de pintor en un s\u00edmbolo de Los Juegos Florales.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"733\" height=\"405\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/otto-zz.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-436\" style=\"width:699px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/otto-zz.jpg 733w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/otto-zz-300x166.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 733px) 100vw, 733px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Otto, con su innegable talento, me obsequi\u00f3 dos obras que atesoro con cari\u00f1o: un retrato de Angiee, que ella exhibe con orgullo en su mansi\u00f3n, y la otra decora mi hogar, y la acompa\u00f1an un pastel de Lucy Yegros, una artista paraguaya que tambi\u00e9n ha dejado su huella en el arte. Adem\u00e1s, le acompa\u00f1an un grabado de M. J. Arce, que narra una historia de la lucha dolorosa de la patria, as\u00ed como obras de otros destacados pintores guatemaltecos como Jacobo Rodr\u00edguez y Rudy Cotton. En esta misma diagonal, se alzaba el imperio de los zapateros, donde igualmente vivi\u00f3 Pilo, primero y \u00fanico futbolista profesional del barrio, su carrera duro muy poco. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"631\" height=\"903\" src=\"http:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/chucho-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-243\" style=\"width:440px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/chucho-3.jpg 631w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/chucho-3-210x300.jpg 210w\" sizes=\"auto, (max-width: 631px) 100vw, 631px\" \/><\/figure><\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"741\" height=\"492\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/12-xela.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-442\" style=\"width:679px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/12-xela.jpg 741w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/12-xela-300x199.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 741px) 100vw, 741px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Tambi\u00e9n residi\u00f3 ah\u00ed en esa subida un maratonista que, atrapado en la trampa del alcohol clandestino, eligi\u00f3 un camino de tristeza, mendigando un trago mientras recitaba versos que hablaban de sue\u00f1os marchitos. No era extra\u00f1o pues en la misma avenida hab\u00edan dos cantinas clandestinas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En la intersecci\u00f3n de la diagonal y la novena avenida se alza \u201cLa Pila del Caracol\u201d, un sitio que resuena con ecos de \u00e9pocas pasadas. En su historia, este lugar fue un refugio para los carboneros, como para los le\u00f1ateros e igualmente, para los lecheros, quienes ataban sus animales en las ventanas de los marimbistas mientras les daban de beber en la pila o les descargaban. En esta cima.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Salvador Galvez Mora, con su talento de adolescente, plasm\u00f3 los colores del caracol mientras admiraba los imponentes volcanes que nos rodean. Me recuerdo que su cuadro obtuvo un prestigioso reconocimiento, ya se dejaba imaginar que este adolescente llegar\u00eda a ser una grand figura del arte de Guatemala. En mi memoria, se dibuja la imagen de un grupo de j\u00f3venes artistas, todos bajo la tutela del maestro Raphael Mora, quien les inculc\u00f3 la pasi\u00f3n por el arte y la belleza de la creaci\u00f3n, dejando una huella imborrable en sus manos.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"749\" height=\"432\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/18-xela.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-443\" style=\"width:609px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/18-xela.jpg 749w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/18-xela-300x173.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 749px) 100vw, 749px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Compart\u00ed con Salvador la experiencia de ser compa\u00f1eros en la escuela primaria \u201cFrancisco Mu\u00f1oz\u201d, donde nuestra profesora, do\u00f1a Amparo Guzm\u00e1n de Barrascout, desempe\u00f1\u00f3 un papel crucial en nuestras vidas. A ella le debo un agradecimiento sincero por haber alimentado mis sue\u00f1os de viajar a Francia, un deseo que en su momento parec\u00eda inalcanzable, pero que ella supo convertir en una posibilidad real. Con su cari\u00f1o y dedicaci\u00f3n, logr\u00f3 que en m\u00ed floreciera la idea de que el destierro no es m\u00e1s que un sin\u00f3nimo de valent\u00eda, un concepto que me acompa\u00f1ar\u00eda en mis futuros anhelos.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"678\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/invo-1024x678.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-437\" style=\"width:580px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/invo-1024x678.jpg 1024w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/invo-300x199.jpg 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/invo-768x509.jpg 768w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/invo.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Si seguimos nuestro recorrido, llegamos a la segunda cima despu\u00e9s de la pila, en la novena avenida y la calle \u00ab\u00a0C\u00a0\u00bb, donde nos topamos nuevamente con la tienda \u00ab\u00a0La Cumbre\u00a0\u00bb. A lo largo de los a\u00f1os, este lugar ha tenido varios due\u00f1os, pero recuerdo con especial cari\u00f1o a Do\u00f1a Nicolasa Rojas y su esposo, don Oscar Marroquin, quienes la administraron despu\u00e9s de haber tenido un negocio similar en la misma avenida. All\u00ed ofrec\u00edan una variedad de productos que iban desde pan caliente hasta abarrotes, cigarrillos, f\u00f3sforos y refrescos. La amabilidad de do\u00f1a Nico siempre fue un faro de luz en mi vida; su generosidad ha dejado una huella imborrable en mi coraz\u00f3n, y siempre le estar\u00e9 agradecido por esos peque\u00f1os gestos que hicieron grandes diferencias.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"760\" height=\"466\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/17-xela.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-438\" style=\"width:682px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/17-xela.jpg 760w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/17-xela-300x184.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Frente a \u00ab\u00a0La Cumbre\u00a0\u00bb, en aquellos a\u00f1os dorados de la d\u00e9cada de los sesenta, se alzaba la panader\u00eda \u00ab\u00a0San Carlos\u00a0\u00bb, un lugar que se hab\u00eda convertido en un s\u00edmbolo para la familia Dom\u00ednguez. Este establecimiento era famoso por su horno de pan, hecho de ladrillos refractarios, que otorgaba a sus productos un sabor y una textura que no se pod\u00edan encontrar en ning\u00fan otro sitio .Recuerdo a do\u00f1a Paquita Dominguez mujer que se convirti\u00f3 en una madre de substituci\u00f3n para mi, gracias por su bondad. La casa de los Dom\u00ednguez estaba situada entre la novena avenida y la calle \u00ab\u00a0C\u00a0\u00bb, justo frente hab\u00eda una mansi\u00f3n, donde viv\u00eda el Dr. Cord\u00f3n m\u00e9dico militar que tuvo el honor de ser padre de los primeros karatekas de Quetzaltenango, destac\u00e1ndose entre ellos el notable Arturo Cord\u00f3n, quien dej\u00f3 una huella en el deporte local.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"http:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/pruebas-317-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-241\" style=\"width:586px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/pruebas-317-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/pruebas-317-300x225.jpg 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/pruebas-317-768x576.jpg 768w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/pruebas-317-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/pruebas-317.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Digital Camera<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>En la misma calle \u00ab\u00a0C\u00a0\u00bb, en direcci\u00f3n a la duod\u00e9cima avenida, resid\u00eda una mujer que hab\u00eda compartido un cap\u00edtulo de su vida con el padre de Alberto Fuentes Mohr, quien fue un economista y pol\u00edtico de gran renombre. Fuentes Mohr ocup\u00f3 importantes cargos como Ministro de Hacienda y Ministro de Relaciones Exteriores entre 1966 y 1970, adem\u00e1s de ser el fundador del partido Social Dem\u00f3crata. La historia de esta mujer, entrelazada con la de un hombre que dej\u00f3 una marca indeleble en la pol\u00edtica guatemalteca, es un recordatorio de c\u00f3mo las vidas de las personas pueden cruzarse de maneras inesperadas, creando un tapiz de recuerdos que perduran en el tiempo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"661\" height=\"480\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/19-xela.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-444\" style=\"width:573px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/19-xela.jpg 661w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/19-xela-300x218.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 661px) 100vw, 661px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>A tan solo unas casas de distancia, en la misma calle, habitaban los hermanos Nufio, quienes, junto a don Mundo Dom\u00ednguez y otros personajes de la \u00e9poca, se vieron envueltos en un oscuro episodio de la historia del pa\u00eds al secuestrar al Cardenal Mario Casariego por motivos pol\u00edticos. Este suceso marc\u00f3 un hito en la memoria colectiva de la comunidad, dejando una huella imborrable en las calles que, a pesar del paso del tiempo, a\u00fan conservan el eco de aquellos d\u00edas convulsos. Las historias de estos personajes, entrelazadas con la vida cotidiana de la ciudad, revelan un entramado de relaciones y eventos que han dado forma a la identidad de Quetzaltenango, un lugar donde la historia y la vida se entrelazan de manera inextricable.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A l recorrer estas calles, se percibe un extra\u00f1o olor a historia, un aroma que evoca recuerdos de un pasado que parece susurrar entre las sombras de las edificaciones. Hace a\u00f1os, regres\u00e9 a esos lugares y me encontr\u00e9 sumido en una profunda reflexi\u00f3n, pregunt\u00e1ndome a qui\u00e9n le interesa este legado. \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 liberarse del eslogan rom\u00e1ntico de las lunas y navegar por las calles inundadas de memorias, recordando que detr\u00e1s de cada puerta se han forjado los destinos de una naci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dando la espalda a la tienda a primera a primera vista se encuentra la casa de \u201cLos Rojas\u201d seguida de la de \u201cLos Villagran\u201d aparentados con Villagran Amaya Poeta soldado de la 2da guerra mundial. Pero Los Rojas tienen un destino especial en el seno de esta familia naci\u00f3 una de las mujeres mas bellas que he visto y que por su belleza fue reina ind\u00edgena Quetzaltenango Lidia Rojas, digna sucesora de la primera Reina Rosario y de Florencia de Paz Chajchalac t\u00edas de Mito de Paz evocado en otro articulo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Enfrente de los Villagran viv\u00eda una pareja, do\u00f1a Eva y don Angel, familia emparentada con los maestros de la marimba los Bethancourt,ten\u00edan dos hijos el var\u00f3n Renzo desapareci\u00f3 un d\u00eda se supone que fue asesinado en las llamadas limpias sociales, La ni\u00f1a Maritza despu\u00e9s de haber trabajado con el ejercito seguramente vive una jubilaci\u00f3n tranquila.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"678\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/DSC_9155-1024x678.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-439\" style=\"width:594px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/DSC_9155-1024x678.jpg 1024w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/DSC_9155-300x199.jpg 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/DSC_9155-768x509.jpg 768w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/DSC_9155.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Siguiendo la 9na avenida esta el callej\u00f3n \u201cA\u201d que forma un angulo con la casa de los Villagran bajando el callej\u00f3n fondo al borde del barranco en una casa humilde viv\u00eda con su familia el maestro Rafael Mora, formador de tantos pintores quetzaltecos su condici\u00f3n contrastaba con su talento hab\u00eda en un tiempo viajado a Francia donde estuvo varios a\u00f1os pero el destino lo llamo de regreso a a la ciudad de los altos donde muri\u00f3 en el 2004. Arturo Dominguez guarda un cuadro del maestro seguramente como recuerdo de su gran aptitud como pintor y profesor de arte.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/pruebas-178-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-440\" style=\"width:569px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/pruebas-178-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/pruebas-178-300x225.jpg 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/pruebas-178-768x576.jpg 768w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/pruebas-178.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Digital Camera<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Regresamos sobre la 9na av. Y continuamos direcci\u00f3n del Instituto Normal para Varones despu\u00e9s de la calle \u201cB\u201d a unos pasos se encuentra la casa donde naciera el ilustre poeta revolucionario Otto Ren\u00e9 Castillo yo se que nuestra generaci\u00f3n escucha en sus recuerdos las dulces palabras de<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"260\" height=\"253\" src=\"http:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Photo-245.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-225\" style=\"width:598px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Digital Camera<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>(\u2026..)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<strong>V\u00e1monos patria a caminar, yo te acompa\u00f1o.            <br>Yo bajar\u00e9 los abismos que me digas.<br>Yo beber\u00e9 tus c\u00e1lices amargos.<br>Yo me quedar\u00e9 ciego para que tengas ojos.<br>Yo me quedar\u00e9 sin voz para que t\u00fa cantes.<br>Yo he de morir para que t\u00fa no mueras,\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>(\u2026..)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Otto Ren\u00e9 Castillo.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"678\" src=\"http:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/ccc-1024x678.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-356\" style=\"width:708px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/ccc-1024x678.jpg 1024w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/ccc-300x199.jpg 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/ccc-768x509.jpg 768w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/ccc-1536x1018.jpg 1536w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/ccc-2048x1357.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>En este viaje por el Barrio La Cumbre, mientras mis pasos se entrelazan con las asperezas de la existencia, me percato de que cada calle evoca los ecos de mi ni\u00f1ez. Un d\u00eda, al indagar a mis hermanas sobre nuestras vivencias en ese lugar, me revelaron que no cambiar\u00edan aquellos momentos de alegr\u00eda por nada en el universo, pues la felicidad es un tesoro invaluable. Tal vez por esta raz\u00f3n, muchos de los que carecen de recursos han dedicado sus escasos bienes en busca de esa dicha ef\u00edmera, anhelando un instante de luz en medio de la penumbra.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"642\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1-xela-1024x642.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-445\" style=\"width:674px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1-xela-1024x642.png 1024w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1-xela-300x188.png 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1-xela-768x481.png 768w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1-xela.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Yo pienso que ciudades son un reflejo de la capacidad de entrelazar diversas culturas, convirti\u00e9ndolas en portadoras de una identidad compartida. En este contexto, los habitantes de un mismo lugar se unen por lazos que pueden ser religiosos, sociales o \u00e9tnicos, como es el caso en los barrios de Quetzaltenango. La distinci\u00f3n entre un barrio y un cant\u00f3n radica en que los cantones son divisiones territoriales que corresponden a parroquias rurales, lo que implica una organizaci\u00f3n que se remonta a tradiciones jud\u00edo-cristianas, marcando as\u00ed una diferencia significativa en la forma en que se estructuran las comunidades.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Luis Paraiso<\/strong><\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-post-title\">Barrio La Cumbre, Quetzaltenango<\/h2>\n\n<h2 class=\"wp-block-post-title\">Barrio La Cumbre, Quetzaltenango<\/h2>\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Concepto de ciudad (\u2026\u2026..) Una ciudad es un inmenso coraz\u00f3n consternadodonde la sangre colectiva circula lentamente,irregular, insomne, vestida de tel\u00e9fonos,de mujeres derrotadas, de poetas frustrados,de victoriosos mercaderes, de genios an\u00f3nimos,de pol\u00edticos que digieren f\u00e1cilmente la palabra \u00ab\u00a0democracia\u00a0\u00bby obreros indigestos con&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-433","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-non-classe"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luis-paraiso.art\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/433","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luis-paraiso.art\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/luis-paraiso.art\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luis-paraiso.art\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luis-paraiso.art\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=433"}],"version-history":[{"count":31,"href":"https:\/\/luis-paraiso.art\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/433\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":656,"href":"https:\/\/luis-paraiso.art\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/433\/revisions\/656"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luis-paraiso.art\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=433"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/luis-paraiso.art\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=433"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/luis-paraiso.art\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=433"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}