{"id":28,"date":"2024-03-11T20:22:25","date_gmt":"2024-03-11T19:22:25","guid":{"rendered":"https:\/\/luis-paraiso.art\/?p=28"},"modified":"2025-03-14T16:42:13","modified_gmt":"2025-03-14T15:42:13","slug":"la-legion-dhonneur-de-e-gomez-carrillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luis-paraiso.art\/?p=28","title":{"rendered":"Enrique Gomez Carrillo"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1013\" height=\"773\" src=\"http:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/carrillo2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-53\" style=\"width:552px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/carrillo2.png 1013w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/carrillo2-300x229.png 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/carrillo2-768x586.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1013px) 100vw, 1013px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Enrique Gomez Carrillo y la \u00abL\u00e9gion de honor\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Enrique G\u00f3mez Carrillo naci\u00f3 en la ciudad de Guatemala, Guatemala, el 27 de febrero de 1873. En los albores de su juventud, hace el viaje a Par\u00eds a finales del a\u00f1o 1890, cuando solo ten\u00eda diecisiete a\u00f1os. Su vida se extingue en Par\u00eds el 29 de noviembre de 1927, a la edad de 54 a\u00f1os. Ahora descansa en el famoso cementerio de P\u00e8re Lachaise, dejando tras de s\u00ed un impresionante legado literario que incluye alrededor de 80 novelas y cientos de art\u00edculos, lo que demuestra una vida rica en viajes, encuentros fascinantes, en obras literarias y pasiones amorosas <\/strong><strong>E. Gomez Carrillo despierto entre tantas cosas dormidas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Restablecer la verdad sobre relatos ya contados no altera en absoluto el desenlace de esas historias, pues ya han encontrado su lugar en las p\u00e1ginas de los libros. As\u00ed, la decisi\u00f3n de corregir o no esos relatos parece m\u00e1s un intento de enriquecer el placer de la lectura que de provocar una transformaci\u00f3n real. En mi coraz\u00f3n guardo una an\u00e9cdota que sigo viviendo y compartiendo: la de una medalla francesa. A lo largo de mi vida, he tenido la fortuna de cruzarme con almas, a veces por pura casualidad, pero estoy convencido de que soy yo quien va en su b\u00fasqueda. No creo en el azar; tengo la profunda convicci\u00f3n de que nuestras historias y caminos nos predisponen a reencontrar a esos seres, como si nuestros destinos estuvieran trazados desde el principio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Al llegar a Europa, el destino me sonri\u00f3 al cruzar el camino de una vieja fot\u00f3grafa. Ella me revel\u00f3 que hab\u00eda sido una de las fot\u00f3grafas de Julio Cort\u00e1zar, entre muchos otros. En el transcurso de unos meses, desbordamos todo el amor que ten\u00edamos por nuestra historia compartida, como si cada instante fuera un tesoro digno de ser atesorado. Nuestras almas se entrelazaron, calentando las fr\u00edas noches del invierno de 1976, sin que jam\u00e1s imagin\u00e1ramos que la llegada de la primavera la llamar\u00eda a Cuba, donde deb\u00eda inmortalizar a un pintor de La Habana. Este artista, al igual que ella, no era un mero accidente en su vida.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"354\" height=\"533\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Fez2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-939\" style=\"width:349px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Fez2.png 354w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Fez2-199x300.png 199w\" sizes=\"auto, (max-width: 354px) 100vw, 354px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>La conexi\u00f3n que forjamos fue un hilo dorado que uni\u00f3 nuestras existencias, un lazo que trascend\u00eda el tiempo y el espacio. Cada conversaci\u00f3n, cada risa compartida, se convirti\u00f3 en un eco de la historia que llev\u00e1bamos dentro, un canto a la vida que nos envolv\u00eda en su abrazo. La fot\u00f3grafa, con su mirada sabia y su coraz\u00f3n lleno de pasi\u00f3n, me ense\u00f1\u00f3 que cada encuentro tiene un prop\u00f3sito, que cada ser que cruzamos en nuestro camino es un reflejo de lo que somos y de lo que anhelamos. As\u00ed, mientras ella se preparaba para su viaje a Cuba, su esencia permanec\u00eda en m\u00ed, como una medalla que brilla con la luz de los recuerdos, record\u00e1ndome que el amor y la conexi\u00f3n son eternos, m\u00e1s all\u00e1 de las distancias y del tiempo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuando se prepar\u00f3 para partir, me ofreci\u00f3 una antigua caja de cigarros espa\u00f1oles, sin pronunciar m\u00e1s palabras que \u00ab\u00a0adi\u00f3s, querido\u00a0\u00bb. En ese instante, el silencio se convirti\u00f3 en un lenguaje profundo, y yo, con el coraz\u00f3n apesadumbrado, me alej\u00e9 sin articular una sola s\u00edlaba, consciente de que ese momento quedar\u00eda grabado en mi memoria como un tesoro invaluable. Ese gesto, cargado de ternura, sell\u00f3 nuestra historia en el tiempo, un eco de un amor fugaz pero eterno. As\u00ed, aunque nuestros caminos se bifurquen, s\u00e9 que cada encuentro y cada despedida son p\u00e1ginas de nuestro relato, una melod\u00eda agridulce que sigue resonando en el silencio de nuestras vidas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La caja que sostengo en mi bolso me gu\u00eda hacia la entrada de la l\u00ednea 11 del metro, en la rue Rambuteau, con rumbo a Belleville. Mi vida ha transcurrido como un viaje en un vag\u00f3n de metro, entre sacudidas inesperadas y paradas abruptas, a veces abarrotado de pasajeros, donde el aire se vuelve escaso, otras veces, extra\u00f1amente vac\u00edo, donde me encuentro sentado al fondo, sumido en un oc\u00e9ano de recuerdos. Los a\u00f1os han pasado, desgastados por el inexorable paso del tiempo, hasta que sent\u00ed la irrefrenable necesidad de abrir esa caja de cigarros, relegada al olvido en un caj\u00f3n polvoriento, como un relicario de momentos que anhelo revivir.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"548\" height=\"679\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Gomez-Carrillo-y-ConsueloSuncin.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-941\" style=\"width:355px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Gomez-Carrillo-y-ConsueloSuncin.png 548w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Gomez-Carrillo-y-ConsueloSuncin-242x300.png 242w\" sizes=\"auto, (max-width: 548px) 100vw, 548px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Dentro de la caja, cuidadosamente dobladas en cuartos, se encuentran dos cartas de G\u00f3mez Carrillo, un programa de una conferencia impartida por nuestro querido escritor, as\u00ed como un men\u00fa de invitaci\u00f3n a un restaurante parisino, impregnado de promesas de deleites culinarios. As\u00ed que una nota, vestigio del decreto 18736, que menciona las promociones del orden nacional de la Legi\u00f3n de Honor, fechada el 20 de junio de 1913, y la designaci\u00f3n de Enrique G\u00f3mez Carrillo al grado de caballero. Entre estos tesoros, una medalla reposa en un estuche rojo, brillando como un recuerdo valioso, evocando los ecos de un pasado glorioso, repleto de historias y pasiones que a\u00fan laten en el fondo de mi ser.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Iliana un amor de la infancia ha surgido de manera inesperada en las encantadoras calles de Par\u00eds hasta llegar a la puerta de mi casa y como testimonio de \u00ab\u00a0Treinta a\u00f1os de mi vida\u00a0\u00bb, le he ofrecido una carta impregnada de recuerdos nost\u00e1lgicos. La segunda carta, por su parte, emprendi\u00f3 un viaje hacia Guatemala, escondida entre las pertenencias de una sobrina ansiosa por explorar Europa, sin otro regalo que esta misiva, que regres\u00f3 a su lado como un eco del pasado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los susurros de antiguas historias traen a la mente una conexi\u00f3n entre G\u00f3mez Carillo y Margaretha Geertrudia Zelle, la seductora Mata Hari, cuyo nombre significa \u00ab\u00a0ojo del d\u00eda\u00a0\u00bb en malayo. La L\u00e9gion d&rsquo;Honneur se considera un tributo de Francia al escritor por haber devuelto a la bailarina a las manos de las autoridades. Sin embargo, es crucial recordar que en 1913, mucho antes de que la sombra de la guerra se cerniera, ya hab\u00eda sido condecorado con esta distinci\u00f3n. As\u00ed, la verdad se revela, restaurando el orden de los acontecimientos.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"902\" height=\"534\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Legion-de-honor-gomrz-carrillo-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-945\" style=\"width:553px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Legion-de-honor-gomrz-carrillo-1.png 902w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Legion-de-honor-gomrz-carrillo-1-300x178.png 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Legion-de-honor-gomrz-carrillo-1-768x455.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 902px) 100vw, 902px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><br><strong>Hace algunos a\u00f1os en busca del rastro de Gomez Carrillo pas\u00e9 por su casa la de Nice es seguramente el lugar de la fotograf\u00eda con consuelo. Como tambi\u00e9n pase por la casa de la avenida de la Castellana a Par\u00eds(?) Una vez con el Poeta Jos\u00e9 Mejia fuimos a \u201cLa Moutone\u201d que fuera propiedad de Saint Exupery, Pepe deb\u00eda ver algunos documentos sobre Gomez Carrillo, creo que preparaba una obra sobre los escritores guatemaltecos. Vi algunas cosa de nuestro cronista y unas pinturas de Consuelo tuve un poco de nostalgia lo confieso.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Luis Paraiso<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Enero de 1990<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lejos de Paris<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1013\" height=\"773\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/carrillo2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-53\" style=\"width:496px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/carrillo2.png 1013w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/carrillo2-300x229.png 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/carrillo2-768x586.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1013px) 100vw, 1013px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>Enrique Gomez Carrillo voit le jour \u00e0 Guatemala-City, au Guatemala, le 27 f\u00e9vrier 1873. \u00c0 l&rsquo;aube de sa jeunesse, il fait le voyage vers Paris \u00e0 la fin de l&rsquo;ann\u00e9e 1890, alors qu&rsquo;il n&rsquo;a que dix-sept ans. Sa vie s&rsquo;\u00e9teint \u00e0 Paris le 29 novembre 1927, \u00e0 l&rsquo;\u00e2ge de 54 ans. Il repose d\u00e9sormais dans le c\u00e9l\u00e8bre cimeti\u00e8re du P\u00e8re Lachaise, laissant derri\u00e8re lui un h\u00e9ritage litt\u00e9raire impressionnant, comprenant environ 80 romans et des centaines d&rsquo;articles, t\u00e9moignant d&rsquo;une existence riche en voyages, en rencontres fascinantes, en \u0153uvres litt\u00e9raires et en passions amoureuses. .En \u00e9veil parmi tant, de choses endormies<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>R\u00e9tablir la v\u00e9rit\u00e9 sur des r\u00e9cits d\u00e9j\u00e0 narr\u00e9s ne modifie en rien l&rsquo;issue de ces histoires, car elles ont d\u00e9j\u00e0 pris leur place dans les pages des livres. Ainsi, que l&rsquo;on choisisse de corriger ou non ces r\u00e9cits, cela semble davantage destin\u00e9 \u00e0 enrichir le plaisir de la lecture qu&rsquo;\u00e0 apporter une r\u00e9elle transformation. Je ch\u00e9ris en moi une anecdote que je continue de vivre et de transmettre : celle d&rsquo;une m\u00e9daille fran\u00e7aise. Dans ma vie, il m&rsquo;est arriv\u00e9 de croiser des \u00e2mes, parfois par un pur hasard, mais je suis convaincu que c&rsquo;est moi qui vais \u00e0 leur rencontre. Je ne crois pas au hasard ; j&rsquo;ai cette intime conviction que nos histoires et nos parcours nous pr\u00e9disposent \u00e0 retrouver ces \u00eatres, comme si nos chemins \u00e9taient trac\u00e9s d&rsquo;avance.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00c0 mon arriv\u00e9e en Europe, j&rsquo;ai eu la chance de croiser le chemin d&rsquo;une vieille photographe. Elle m&rsquo;a r\u00e9v\u00e9l\u00e9 qu&rsquo;elle avait \u00e9t\u00e9 l&rsquo;une des photographes de Julio Cort\u00e1zar, parmi tant d&rsquo;autres. En quelques mois, nous avons d\u00e9vers\u00e9 tout l&rsquo;amour que nous avions pour notre histoire, comme si chaque instant \u00e9tait un tr\u00e9sor \u00e0 ch\u00e9rir. Nos \u00e2mes se sont entrem\u00eal\u00e9es, r\u00e9chauffant les nuits glaciales de l&rsquo;hiver de 1976, sans jamais imaginer que le printemps l&rsquo;appellerait \u00e0 Cuba, o\u00f9 elle devait immortaliser un peintre de La Havane. Ce peintre, tout comme elle, n&rsquo;\u00e9tait pas un simple hasard dans son existence.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lorsqu&rsquo;elle s&rsquo;est pr\u00e9par\u00e9e \u00e0 partir, elle m&rsquo;a offert une vieille bo\u00eete de cigares espagnols, sans prononcer d&rsquo;autres mots que \u00ab\u00a0adieu, mon ch\u00e9ri\u00a0\u00bb. Et moi, je suis parti sans un mot, conscient que ce moment \u00e9tait d\u00e9j\u00e0 grav\u00e9 dans ma m\u00e9moire comme un souvenir pr\u00e9cieux. Ce geste, empreint de tendresse, a scell\u00e9 notre histoire dans le temps, un \u00e9cho d&rsquo;un amour \u00e9ph\u00e9m\u00e8re mais \u00e9ternel. Ainsi, m\u00eame si nos chemins se s\u00e9parent, je sais que chaque rencontre, chaque adieu, est une page de notre r\u00e9cit, une m\u00e9lodie douce-am\u00e8re qui continue de r\u00e9sonner dans le silence de nos vies.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La bo\u00eete que je tiens dans ma besace me guide vers l&rsquo;entr\u00e9e du m\u00e9tro 11, situ\u00e9e rue Rambuteau, en direction de Belleville. Mon existence s&rsquo;est \u00e9coul\u00e9e tel un voyage en wagon de m\u00e9tro, entre secousses inattendues et arr\u00eats brusques, parfois bond\u00e9e de passagers, o\u00f9 l&rsquo;air se fait rare, et d&rsquo;autres fois, \u00e9trangement vide, o\u00f9 je me retrouve assis au fond, perdu dans un oc\u00e9an de souvenirs. Les ann\u00e9es se sont \u00e9coul\u00e9es, broy\u00e9es par le passage du temps, jusqu&rsquo;\u00e0 ce que je ressente l&rsquo;irr\u00e9sistible besoin d&rsquo;ouvrir cette bo\u00eete de cigares, rel\u00e9gu\u00e9e \u00e0 l&rsquo;oubli dans un tiroir poussi\u00e9reux.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00c0 l&rsquo;int\u00e9rieur, d\u00e9licatement pli\u00e9es en quatre, se trouvent deux lettres de Gomez Carrillo, un programme d&rsquo;une conf\u00e9rence donn\u00e9e par notre \u00e9crivain bien-aim\u00e9, ainsi qu&rsquo;un menu d&rsquo;invitation \u00e0 un restaurant parisien, empreint de promesses de d\u00e9lices. Une note, vestige du d\u00e9cret 18736, \u00e9voque les promotions de l&rsquo;ordre national de la L\u00e9gion d&rsquo;honneur, dat\u00e9e du 20 juin 1913, et la nomination d&rsquo;Enrique Gomez Carrillo au grade de chevalier. Parmi ces tr\u00e9sors, une m\u00e9daille repose dans un \u00e9tui rouge, scintillant comme un souvenir pr\u00e9cieux, rappelant les \u00e9chos d&rsquo;un pass\u00e9 glorieux, charg\u00e9 d&rsquo;histoires et de passions.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un amour d\u2019enfance est venue faire une apparition inattendue dans les rues enchanteresses de Paris, et en t\u00e9moignage de \u00ab Trente ans de ma vie \u00bb, je lui ai offert une lettre empreinte de souvenirs. La seconde, quant \u00e0 elle, a pris son envol vers le Guatemala, gliss\u00e9e dans les bagages d\u2019une ni\u00e8ce avide de d\u00e9couvrir l\u2019Europe, n\u2019ayant d\u2019autre pr\u00e9sent \u00e0 lui offrir que cette missive, qui a fait le chemin du retour avec elle.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Les murmures des histoires anciennes \u00e9voquent une liaison entre Gomez Carillo et Margaretha Geertrudia Zelle, la sensuel Mata Hari \u2013 \u00ab \u0153il du jour \u00bb en malais tandis que la L\u00e9gion d\u2019Honneur est per\u00e7ue comme un hommage de la France \u00e0 l\u2019\u00e9crivain pour avoir remis la danseuse aux mains des autorit\u00e9s. Pourtant, il est essentiel de rappeler qu\u2019en 1913, bien avant l\u2019ombre de la guerre, il avait d\u00e9j\u00e0 \u00e9t\u00e9 honor\u00e9 de cette distinction. Ainsi, la v\u00e9rit\u00e9 se d\u00e9voile, r\u00e9tablissant l\u2019ordre des choses.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Luis Paraiso<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Janvier 1990<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"902\" height=\"534\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Legion-de-honor-gomrz-carrillo-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-68\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Legion-de-honor-gomrz-carrillo-1.png 902w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Legion-de-honor-gomrz-carrillo-1-300x178.png 300w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Legion-de-honor-gomrz-carrillo-1-768x455.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 902px) 100vw, 902px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Enrique Gomez Carrillo y la \u00abL\u00e9gion de honor\u00bb Enrique G\u00f3mez Carrillo naci\u00f3 en la ciudad de Guatemala, Guatemala, el 27 de febrero de 1873. 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