{"id":202,"date":"2024-09-08T13:26:01","date_gmt":"2024-09-08T11:26:01","guid":{"rendered":"https:\/\/luis-paraiso.art\/?p=202"},"modified":"2025-11-13T20:11:05","modified_gmt":"2025-11-13T19:11:05","slug":"manuel-jose-arce-le-choix-de-la-liberte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luis-paraiso.art\/?p=202","title":{"rendered":"Manuel Jos\u00e9 Arce: Dilema de la libertad."},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"543\" height=\"421\" src=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/manuel.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-954\" style=\"width:758px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/manuel.jpg 543w, https:\/\/luis-paraiso.art\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/manuel-300x233.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 543px) 100vw, 543px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><\/h2>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>*Manuel Jos\u00e9 Leonado Arce Leal: escritor guatemalteco nacido en Guatemala en 1935. Poeta y dramaturgo, es considerado uno de los escritores guatemaltecos m\u00e1s importantes de la segunda mitad del siglo XX. Fue secretario privado del Premio Nobel de literatura M. A. Asturias y su disc\u00edpulo. Ha amado su patria Guatemala y ha manifestado siempre su deseo de regresar. Le acompa\u00f1aremos en su voluntad de volver a ver su patria que nunca dej\u00f3 de amar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Recuerdo con claridad el instante en que prepar\u00e9 meticulosamente mi mochila para un viaje que marcar\u00eda mi vida para siempre. Han pasado m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os desde aquel d\u00eda lejano en el que part\u00ed sin la certeza de regresar. Mi coraz\u00f3n estaba cargado de la tristeza de dejar atr\u00e1s a todos los que amaba: mis padres, mis hermanos, mis amigos, y todo lo que tem\u00eda que se desvaneciera en el olvido, sumido en las sombras del dolor. Hab\u00eda tantos recuerdos, tantos rostros que dejaba atr\u00e1s, y sent\u00eda la necesidad de prometerles que nunca los abandonar\u00eda, que llevar\u00eda una parte de ellos conmigo, sin importar la distancia que nos separara.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La decisi\u00f3n de dejar atr\u00e1s mi pasado para aventurarme hacia el Viejo Continente estaba impregnada de una extra\u00f1a melancol\u00eda. Aunque la vida en Guatemala no me ofrec\u00eda muchas oportunidades, podr\u00eda haber optado por seguir el sue\u00f1o americano, convirti\u00e9ndome en un simple mano de obra en los mataderos de pollos de aquel pa\u00eds del norte. Sin embargo, una parte de m\u00ed estaba profundamente conectada a ese legado europeo, y no quer\u00eda que el cord\u00f3n umbilical de la ruta panamericana me uniera a un lugar que parec\u00eda haber olvidado a aquellos que anhelaban un futuro m\u00e1s all\u00e1 de los Estados Unidos. Era un dilema, una lucha interna entre el deseo de explorar nuevos horizontes y la nostalgia de un pasado que no quer\u00eda dejar atr\u00e1s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mi llegada a Dinamarca coincidi\u00f3 con el inicio del oto\u00f1o, una \u00e9poca en la que las hojas se visten de tonos c\u00e1lidos y el aire se torna m\u00e1s fresco. Un amigo me hab\u00eda regalado una chaqueta, pero lamentablemente, no logr\u00f3 protegerme del fr\u00edo seco que se siente en Copenhague. En mi mochila llevaba algunas pertenencias: art\u00edculos de higiene personal, dos pantalones, dos camisas, tres pares de calcetines y siete libros. Entre ellos se encontraban la metodolog\u00eda de Adri\u00e1n In\u00e9s Ch\u00e1vez para aprender el idioma k&rsquo;iche&rsquo;, \u00ab\u00a0El Tigre\u00a0\u00bb de Flavio Herrera, \u00ab\u00a0Recordaci\u00f3n Florida\u00a0\u00bb de Fuentes y Guzm\u00e1n,  \u00ab\u00a0Treinta a\u00f1os de mi vida\u00a0\u00bb de G\u00f3mez Carrillo y dos poemas de Gabriel Serrano.  As\u00ed se configuraba mi fortuna, acompa\u00f1ada de cincuenta d\u00f3lares, un s\u00edmbolo de mi riqueza en aquel momento.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los libros siempre han ejercido sobre m\u00ed una fascinaci\u00f3n profunda, casi instintiva. Valoro enormemente el acto de escribir, ese gesto sagrado que une el pensamiento con la mano, los dedos que danzan sobre el papel, tejiendo recuerdos del pasado y sue\u00f1os para el futuro. Cada palabra escrita es una conexi\u00f3n con las emociones, ya sea amor, dolor, l\u00e1grimas o gritos. Estas p\u00e1ginas escritas reflejan la vida, las relaciones con la familia, con una naci\u00f3n, e incluso con las peque\u00f1as criaturas que habitan nuestro mundo, desde los insectos y los p\u00e1jaros hasta los misterios del sue\u00f1o y las promesas de un nuevo amanecer.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Desde mi infancia, he estado atormentado por enigmas que se convierten en preguntas sin respuesta. \u00bfQu\u00e9 razones hay para que el C\u00f3dice de Dresde se conserve en la Biblioteca Estatal de Sajonia? \u00bfQu\u00e9 justifica la existencia del c\u00f3dice Tro-Cortesianus en el Museo de Am\u00e9rica en Madrid? \u00bfPor qu\u00e9 el C\u00f3dice de Par\u00eds se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia? Y qu\u00e9 decir del fragmentario c\u00f3dice mexicano, conocido anteriormente como el c\u00f3dice Grolier, que reposa en el Museo Nacional de Antropolog\u00eda de M\u00e9xico, vinculado al Grolier Club de Nueva York. Estas inquietudes alimentan mi curiosidad y me impulsan a indagar en los misterios de nuestra historia compartida.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Recuerdo una conversaci\u00f3n que tuve en casa de Manuel, donde discutimos las atrocidades cometidas contra los libros a lo largo de la historia. Hablamos de lugares emblem\u00e1ticos como el Palacio de Xianyang en China y los archivos estatales que sufrieron la ira de Xiang Yu. La biblioteca de Antioqu\u00eda, destruida por el general Joviano, as\u00ed como la c\u00e9lebre biblioteca del Serapeo en Alejandr\u00eda, la biblioteca de Ct\u00e9sifon en Ir\u00e1n, la de Al Hakan II en C\u00f3rdoba, la biblioteca de Ray en Persia y la biblioteca imperial de Constantinopla, son solo algunas de las muchas instituciones culturales que fueron arrasadas por ej\u00e9rcitos, a menudo bajo pretextos de conquista, religi\u00f3n, saqueo o simple robo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los pueblos ind\u00edgenas de Am\u00e9rica han padecido enormemente la p\u00e9rdida de sus textos sagrados y literarios, v\u00edctimas de las invasiones europeas y de la colonizaci\u00f3n. Recuerdo con claridad que el primer europeo en pisar estas tierras fue Crist\u00f3bal Col\u00f3n, un nombre que resuena con ecos de destrucci\u00f3n y despojo. Las repercusiones de estos actos fueron devastadoras, borrando siglos de cultura y conocimiento, y dejando un vac\u00edo inmenso en el legado literario y espiritual de estas civilizaciones. La riqueza de sus tradiciones orales y escritas se vio truncada, y con ello, una parte fundamental de la identidad de estos pueblos se desvaneci\u00f3 en el aire, como si nunca hubiera existido.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Manuel, un ferviente defensor de la preservaci\u00f3n del conocimiento, logr\u00f3 traer su biblioteca a Francia, y juntos pasamos horas sumergidos en sus tesoros literarios. Nuestras conversaciones abarcaban no solo los libros y sus autores, sino tambi\u00e9n las historias de aquellos lectores que sufrieron en el camino: los heridos, los encarcelados, los exiliados, los fugitivos, y aquellos que desaparecieron o fueron asesinados simplemente por el hecho de poseer un libro. Cada volumen que abr\u00edamos se convert\u00eda en una ventana hacia un mundo que se hab\u00eda perdido, un testimonio conmovedor de las luchas por el saber y la libertad de expresi\u00f3n a lo largo de la historia, record\u00e1ndonos la fragilidad de la cultura y la importancia de su salvaguarda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pasamos horas compartiendo risas y conversando sobre esas almas apasionadas por los libros, aquellos que han amado a los dem\u00e1s, a las plantas y a los animales. Estas personas que encuentran placer en sentir, en respirar, en seducir y en compartir las historias de c\u00f3mo tantos vol\u00famenes de su biblioteca han llegado hasta Francia. Cada relato era una celebraci\u00f3n de la vida y de la literatura, un tributo a quienes han sabido apreciar la belleza del mundo a trav\u00e9s de las p\u00e1ginas que han le\u00eddo y atesorado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Armand Gatti vio en la decisi\u00f3n de Manuel de hacer venir la biblioteca desde Guatemala por v\u00eda mar\u00edtima un acto de resistencia genuino. Para \u00e9l, mantener viva la cultura es una lucha fundamental, y por ello, Gatti cre\u00f3 en 1985 un filme titulado \u00ab\u00a0El corresponsal de guerra\u00a0\u00bb, que destaca la importancia de esta biblioteca. La valiente elecci\u00f3n de Manuel simboliza la batalla por la preservaci\u00f3n de la cultura y el conocimiento, un gesto poderoso en un mundo donde el arte y la literatura a menudo enfrentan amenazas y desaf\u00edos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estoy convencido de que preservar, salvar, escribir, vender y recordar lo escrito tambi\u00e9n constituye un acto de resistencia, una afirmaci\u00f3n de la vida misma. El silencio es una rendici\u00f3n a la lucha, una aceptaci\u00f3n de lo inaceptable. Cuando recib\u00ed la llamada de la esposa de Manuel inform\u00e1ndome sobre su fallecimiento, una profunda tristeza me invadi\u00f3. En ese momento, sent\u00ed que algo en m\u00ed tambi\u00e9n se apagaba, como si una parte de mi ser se desvaneciera con \u00e9l, dejando un vac\u00edo inmenso en el paisaje de mi memoria que nunca podr\u00eda ser llenado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A\u00f1os despu\u00e9s, durante un viaje a Budapest, me encontr\u00e9 con una librer\u00eda antigua que parec\u00eda un verdadero santuario de la literatura, repleta de libros, discos y papeles amarillos por el paso del tiempo. Fue en ese lugar m\u00e1gico donde tropec\u00e9 con una obra de Roberto Obreg\u00f3n titulada La flauta de \u00c1gata. Al pasar las p\u00e1ginas, me sorprendi\u00f3 hallar, como si fuera un tesoro escondido, un recorte de peri\u00f3dico que serv\u00eda de marcador. Este fragmento era un art\u00edculo de El Diario de un escribiente, titulado de manera intrigante \u00ab\u00a0Como soy\u00a0\u00bb, escrito por Manuel Jos\u00e9 Arce. En ese instante, me vi transportado a un mundo donde el pasado y el presente se entrelazan, desvelando relatos que hab\u00edan ca\u00eddo en el olvido.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Adentrarme en esa librer\u00eda y explorar sus rincones en busca de joyas literarias, hasta dar con ese libro y el recorte de peri\u00f3dico, dej\u00f3 una huella imborrable en mi memoria. Comprend\u00ed que un viajero an\u00f3nimo, que hab\u00eda pasado por Hungr\u00eda, hab\u00eda dejado una parte de la historia de Manuel entre los libros. El simple gesto de recortar un art\u00edculo para conservarlo como recuerdo me llev\u00f3 a reflexionar sobre la fragilidad de la memoria y la necesidad de recordar. Esta revelaci\u00f3n me ense\u00f1\u00f3 que la verdadera muerte ocurre cuando uno es olvidado, una lecci\u00f3n conmovedora que guardo conmigo, enriqueciendo as\u00ed mi experiencia de viaje en este vasto mundo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>*Dante Sauveur Gatti, connu<br>sous le nom d&rsquo;Armand Gatti, est n\u00e9 le 26 janvier 1924 \u00e0 Monaco <br>journaliste, po\u00e8te, \u00e9crivain, dramaturge, metteur en sc\u00e8ne,<br>sc\u00e9nariste et r\u00e9alisateur fran\u00e7ais, engag\u00e9 dans une d\u00e9marche<br>libertaire. Impliqu\u00e9 dans la R\u00e9sistance d\u00e8s 1942, il fut arr\u00eat\u00e9<br>en 1943. <br><br>Luis Paraiso <br><br><\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Manuel Jos\u00e9 Arce: Le choix de la liert\u00e9 <\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Manuel Jos\u00e9 Leonardo Arce Leal&nbsp;: \u00e9crivain guat\u00e9malt\u00e8que n\u00e9 au Guatemala en 1935. Po\u00e8te et dramaturge, il est consid\u00e9r\u00e9 comme l\u2019un des \u00e9crivains guat\u00e9malt\u00e8ques les plus importants de la seconde moiti\u00e9 du XXe si\u00e8cle. Secr\u00e9taire priv\u00e9 du prix Nobel de litt\u00e9rature M. A. Asturias. Il a aim\u00e9 sa patrie, le Guatemala, et a toujours manifest\u00e9 son d\u00e9sir de revenir.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Je me rem\u00e9more encore le moment o\u00f9 j&rsquo;ai soigneusement pr\u00e9par\u00e9 mon sac \u00e0 dos pour ce voyage \u00e0 jamais. Cela fait maintenant plus de cinquante ans, un lointain souvenir du jour o\u00f9 je partais sans l&rsquo;assurance d&rsquo;un retour. Mon c\u0153ur \u00e9tait lourd de l&rsquo;envie d&#8217;emporter avec moi tous ceux qui comptaient : mes parents, mes fr\u00e8res et s\u0153urs, mes amis, ainsi que tout ce qui risquait de sombrer dans l&rsquo;oubli et de se perdre dans les ombres du chagrin. Il y avait tant de souvenirs, tant de visages \u00e0 quitter, et je me sentais oblig\u00e9 de leur promettre que je ne les abandonnerais jamais, que je garderais une part d&rsquo;eux en moi, peu importe la distance.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La d\u00e9cision de quitter tout mon pass\u00e9 pour le Vieux Continent \u00e9tait empreinte d&rsquo;une \u00e9trange souffrance. Bien que la vie au Guatemala ne m&rsquo;offrait gu\u00e8re de perspectives, j&rsquo;aurais pu choisir de poursuivre le r\u00eave am\u00e9ricain, de devenir un simple t\u00e2cheron dans les abattoirs de poulets de ce pays du Nord. Pourtant, une partie de moi \u00e9tait profond\u00e9ment ancr\u00e9e dans cet h\u00e9ritage europ\u00e9en, et je ne souhaitais pas que le cordon ombilical de la route panam\u00e9ricaine me relie \u00e0 un lieu qui semblait avoir tourn\u00e9 le dos \u00e0 ceux qui aspiraient \u00e0 un avenir ailleurs qu&rsquo;aux \u00c9tats-Unis. C&rsquo;\u00e9tait un dilemme, un tiraillement entre le d\u00e9sir de d\u00e9couvrir de nouveaux horizons et la nostalgie d&rsquo;un pass\u00e9 que je ne voulais pas oublier.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mon arriv\u00e9e au Danemark co\u00efncidait avec le d\u00e9but de l&rsquo;automne, une saison o\u00f9 les feuilles se teintent de couleurs chaudes et o\u00f9 l&rsquo;air devient plus frais. Un ami m&rsquo;avait offert un blouson, mais h\u00e9las, il n&rsquo;a pas su me prot\u00e9ger du froid sec qui r\u00e8gne \u00e0 Copenhague. Dans mon sac, je transportais quelques affaires : des articles de toilette, deux pantalons, deux chemises, trois paires de chaussettes, ainsi que sept livres. Parmi eux, la m\u00e9thode d&rsquo;Adrian In\u00e9s Ch\u00e1vez pour apprendre l&rsquo;idiome kiche, Le Tigre de Flavio Herrera, Recordaci\u00f3n Florida de Fuentes y Guzman, et Trente ans de ma vie de Gomez Carrillo. Voil\u00e0 ce qui constituait ma fortune, accompagn\u00e9e de cinquante dollars, symbole de ma richesse.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Les livres exercent sur moi une fascination profonde, presque instinctive. J&rsquo;accorde une grande valeur \u00e0 l&rsquo;acte d&rsquo;\u00e9crire, \u00e0 ce geste sacr\u00e9 qui unit la pens\u00e9e \u00e0 la main, aux doigts qui dansent sur le papier, tissant des souvenirs du pass\u00e9 et des r\u00eaves pour l&rsquo;avenir. Chaque mot \u00e9crit est une connexion avec les \u00e9motions, qu&rsquo;il s&rsquo;agisse de l&rsquo;amour, de la douleur, des larmes ou des cris. Ces pages sont le reflet de la vie, des relations avec ma famille, avec une nation, et m\u00eame avec les petites cr\u00e9atures qui peuplent notre monde, les insectes, les oiseaux, en passant par les myst\u00e8res du sommeil et les promesses d&rsquo;un nouveau jour.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Depuis mon enfance, je suis hant\u00e9 par des \u00e9nigmes qui se transforment en questions sans r\u00e9ponses. Pourquoi le Codex de Dresde est-il conserv\u00e9 \u00e0 la Biblioth\u00e8que d&rsquo;\u00c9tat de Saxe ? Qu&rsquo;est-ce qui justifie la pr\u00e9sence du codex Tro-Cortesianus au Mus\u00e9e de l&rsquo;Am\u00e9rique \u00e0 Madrid ? Pourquoi le Codex dit de Paris se trouve-t-il \u00e0 la Biblioth\u00e8que nationale de France ? Et que dire du codex mexicain, fragmentaire, qui repose au mus\u00e9e national d&rsquo;anthropologie de Mexico, anciennement connu sous le nom de codex Grolier, li\u00e9 au Grolier Club de New York ? Ces interrogations nourrissent ma curiosit\u00e9 et m&rsquo;invitent \u00e0 explorer les myst\u00e8res de notre Histoire collective.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Je me rem\u00e9more une discussion prenant chez Manuel, o\u00f9 nous avons abord\u00e9 les atrocit\u00e9s perp\u00e9tr\u00e9es contre les livres \u00e0 travers l&rsquo;histoire. Nous avons \u00e9voqu\u00e9 des lieux embl\u00e9matiques tels que le Palais de Xianyang en Chine et les archives d&rsquo;\u00c9tat, qui ont subi la fureur de Xiang Yu. La biblioth\u00e8que d&rsquo;Antioche, an\u00e9antie par le g\u00e9n\u00e9ral Jovien, ainsi que la c\u00e9l\u00e8bre biblioth\u00e8que du Serapeum \u00e0 Alexandrie, la biblioth\u00e8que de Ct\u00e9siphon en Iran, celle d&rsquo;Al Hakan II \u00e0 C\u00f3rdoba, la biblioth\u00e8que de Ray en Perse, et la biblioth\u00e8que imp\u00e9riale de Constantinople, figurent parmi les nombreuses institutions culturelles d\u00e9truites par des arm\u00e9es, souvent sous pr\u00e9textes de conqu\u00eate, de religion, de pillage ou de simple vol.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Les peuples autochtones d&rsquo;Am\u00e9rique ont \u00e9galement souffert de la perte de leurs \u00e9crits sacr\u00e9s et litt\u00e9raires, victimes des invasions europ\u00e9ennes et des colons. Je garde en m\u00e9moire que le premier \u00e0 poser le pied sur ces terres fut Christophe Colomb, un nom qui r\u00e9sonne avec des \u00e9chos de destruction et de perte. Les cons\u00e9quences de ces actes ont \u00e9t\u00e9 d\u00e9vastatrices, effa\u00e7ant des si\u00e8cles de culture et de savoir, laissant derri\u00e8re eux un vide immense dans l&rsquo;h\u00e9ritage litt\u00e9raire et spirituel de ces civilisations.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Manuel, passionn\u00e9 par la pr\u00e9servation du savoir, a r\u00e9ussi \u00e0 ramener sa biblioth\u00e8que en France, et nous avons pass\u00e9 des heures \u00e0 explorer ses tr\u00e9sors litt\u00e9raires. Nous avons discut\u00e9 des livres, des \u00e9crivains, des auteurs, mais aussi des lecteurs qui ont souffert, des bless\u00e9s, des emprisonn\u00e9s, des exil\u00e9s, des fugitifs, et de ceux qui ont disparu ou ont \u00e9t\u00e9 assassin\u00e9s simplement pour avoir poss\u00e9d\u00e9 un livre. Chaque volume \u00e9tait une fen\u00eatre sur un monde perdu, un t\u00e9moignage poignant des luttes pour la connaissance et la libert\u00e9 d&rsquo;expression \u00e0 travers les \u00e2ges.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nous avons pass\u00e9 des heures \u00e0 \u00e9changer des rires et \u00e0 discuter de ces \u00e2mes passionn\u00e9es par les livres, de ceux qui ont ch\u00e9ri les autres, les plantes, les animaux. Ces personnes qui trouvent du plaisir \u00e0 ressentir, \u00e0 respirer, \u00e0 s\u00e9duire et \u00e0 partager les histoires de la mani\u00e8re dont tant d&rsquo;ouvrages de leur biblioth\u00e8que ont fait le voyage jusqu&rsquo;en France. Chaque anecdote \u00e9tait une c\u00e9l\u00e9bration de la vie et de la litt\u00e9rature, un hommage \u00e0 ceux qui ont su appr\u00e9cier la beaut\u00e9 du monde \u00e0 travers les pages.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Armand Gatti<\/strong><strong>*<\/strong><strong> a per\u00e7u dans la d\u00e9cision de Manuel d&rsquo;acheminer la biblioth\u00e8que depuis le Guatemala par cargo un v\u00e9ritable acte de r\u00e9sistance. Pour lui, faire vivre la culture est un combat essentiel, et c&rsquo;est pourquoi Gatti a r\u00e9alis\u00e9 un film intitul\u00e9 Le correspondant de guerre en 1985, qui met en lumi\u00e8re cette biblioth\u00e8que. Ce choix audacieux de Manuel symbolise la lutte pour la pr\u00e9servation de la culture et des savoirs, un geste fort dans un monde o\u00f9 l&rsquo;art et la litt\u00e9rature peuvent parfois \u00eatre menac\u00e9s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Je suis convaincu que pr\u00e9server, sauver, \u00e9crire, vendre et m\u00e9moriser l&rsquo;\u00e9crit constitue \u00e9galement un acte de r\u00e9sistance, une affirmation de la vie. Se taire, c&rsquo;est renoncer \u00e0 la lutte, c&rsquo;est accepter l&rsquo;inacceptable. Lorsque j&rsquo;ai re\u00e7u l&rsquo;appel de l&rsquo;\u00e9pouse de Manuel m&rsquo;annon\u00e7ant son d\u00e9c\u00e8s, une profonde tristesse m&rsquo;a envahi. \u00c0 cet instant, j&rsquo;ai ressenti que quelque chose en moi s&rsquo;\u00e9teignait \u00e9galement, comme si une part de mon \u00eatre s&rsquo;\u00e9vanouissait avec lui, laissant un vide immense dans le paysage de ma m\u00e9moire<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Quelques ann\u00e9es plus tard, lors d&rsquo;un voyage \u00e0 Budapest, je me suis aventur\u00e9 dans une librairie ancienne, un v\u00e9ritable tr\u00e9sor regorgeant de livres, de disques et de vieux papiers. C&rsquo;est l\u00e0 que j&rsquo;ai d\u00e9couvert un ouvrage de Roberto Obregon intitul\u00e9 La flauta de Agata. En feuilletant les pages, j&rsquo;ai \u00e9t\u00e9 surpris de trouver, en guise de marque-page, un extrait de journal soigneusement d\u00e9coup\u00e9. Ce morceau de papier \u00e9tait un article tir\u00e9 de El Diario de un escribiente, portait le titre \u00e9vocateur de \u00ab Como soy \u00bb, \u00e9crit par Manuel Jos\u00e9 Arce. Ce moment de d\u00e9couverte m&rsquo;a transport\u00e9 dans un univers o\u00f9 le pass\u00e9 et le pr\u00e9sent se m\u00ealent, r\u00e9v\u00e9lant des histoires oubli\u00e9es.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>P\u00e9n\u00e9trer dans cette librairie, explorer ses recoins \u00e0 la recherche de tr\u00e9sors litt\u00e9raires, et finalement mettre la main sur ce livre et ce morceau de journal m&rsquo;ont profond\u00e9ment marqu\u00e9. J&rsquo;ai r\u00e9alis\u00e9 qu&rsquo;un voyageur anonyme, de passage en Hongrie, avait laiss\u00e9 une empreinte de son existence \u00e0 travers ces mots. Ce simple acte de d\u00e9couper un article pour le conserver comme souvenir m&rsquo;a fait r\u00e9fl\u00e9chir sur la fragilit\u00e9 de la m\u00e9moire et l&rsquo;importance de ne pas oublier. En effet, cette d\u00e9couverte m&rsquo;a appris que l&rsquo;on ne meurt v\u00e9ritablement que lorsque l&rsquo;on est oubli\u00e9, une le\u00e7on poignante que j&#8217;emporte avec moi, enrichissant ainsi mon exp\u00e9rience de voyage dans ce monde.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>*Dante Sauveur Gatti, connu sous le nom d&rsquo;Armand Gatti, est n\u00e9 le 26 janvier 1924 \u00e0 Monaco journaliste, po\u00e8te, \u00e9crivain, dramaturge, metteur en sc\u00e8ne, sc\u00e9nariste et r\u00e9alisateur fran\u00e7ais, engag\u00e9 dans une d\u00e9marche libertaire. Impliqu\u00e9 dans la R\u00e9sistance d\u00e8s 1942, il fut arr\u00eat\u00e9 en 1943.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Luis Paraiso.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>*Manuel Jos\u00e9 Leonado Arce Leal: escritor guatemalteco nacido en Guatemala en 1935. Poeta y dramaturgo, es considerado uno de los escritores guatemaltecos m\u00e1s importantes de la segunda mitad del siglo XX. 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